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"PRENSA INDEPENDIENTE" "La Nación
Argentina adopta para su gobierno la forma Representativa, Republicana
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Tema principal del día:
"O
ficialismo neo-montonero Kkistaal borde de un ataque de nervios
después de la hecatombe"
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Índice de la fecha
1 - Infobae - "Comenzó la campaña de desprestigio", por Paola Spatola.
2 - De ´El Cronista de Salta´ - "El ultimátum de los desilusionados", por Jorge Milia.
3 - Nota de opinión - "Vuelta Al Pasado", ...¨no queda ningún atisbo de dudas sobre la total irracionalidad del energúmeno que por desgracia se desempeña como presidente de los argentinos¨, por el Dr. Alfredo Raúl Weinstabl.
4 - La Nueva Provincia: "Para volver al centro de la escena" , ¨la pérdida de la iniciativa por parte de Kirchner....´, por Eugenio Paillet.
5 - Infobae - "No existen las causas del delito, sino los causantes", por José Benegas.
6 - Publicado en ´Harrymagazine´: "Después de Blumberg: Los derechos humanos en crioterapia", por Gabriela Pousa.
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1 – Infobae - 08 de abril del 2004
"Comenzó la campaña de desprestigio"
Las fuentes de pensamiento en las que abreva el gobierno han iniciado una campaña de desprestigio a la propuesta legislativa del padre de Axel Blumberg. El objetivo es claro: quieren que todos aquellos que estamos reclamando que el Estado ponga freno a la ola delictiva seamos vistos como adalides de la "mano dura".
La consigna es "vaciar el centro". Tal como se hace con el pasado, se nos quiere llevar a un presente de antinomias, negándonos un futuro para todos.
Los autodenominados garantistas esconden el fracaso de sus políticas detrás de la excusa que sostiene que es imposible decir que algo no sirve si no fue probado en su totalidad por su deficiente aplicación, tratando así de mitigar las consecuencias negativas que - por ejemplo - trajo consigo la anterior gestión en las provincias de Buenos Aires y Mendoza del ahora nuevamente ministro León Arslanian.
Así ocultan la fragilidad de sus argumentos que hacen del absolutismo su principal recurso. Si los hechos no responden a su teoría, no revisan sus premisas sino que condenan a la mismísima realidad.
Lo cierto es que el mal llamado garantismo se apoya en concepciones ideológicas que aun los gobiernos socialdemócratas han dejado en el olvido hace años ante el desarrollo de una delincuencia cada vez más compleja y violenta en todo el mundo.
Partir el campo del debate sobre seguridad desde la ideología no contribuye al logro de una solución. Por el contrario, nos distrae del objetivo ineludible de darle tranquilidad a los argentinos aquí y ahora.
Plantear que el señor Blumberg no respeta los derechos humanos es desconocer la templanza y la grandeza de un padre que a pesar de haber perdido el bien más preciado de su vida (un hijo), en todo momento mantuvo racionalidad ante la barbarie desenfrenada.
En ningún momento pidió para los asesinos de su hijo pena de muerte. Al contrario, solicitó cárceles que cumplan la función de resocializar a quienes delinquen para su posterior reinserción en la comunidad.
A diferencia de lo que sostienen aquellos que creen representar el pensamiento universal de los derechos humanos en nuestro país, el señor Blumberg interpretó cabalmente el rol del derecho en una sociedad sitiada por el delito y que vive bajo pena de muerte en las calles, pidiendo que éste sea el instrumento de organización social al servicio de la sociedad toda y de cada uno de los hombres y mujeres que la integran, con el claro objeto de facilitar una estructuración de relaciones sociales que provea a todos los individuos su más pleno desenvolvimiento humano, con un Estado capaz de promoverlo y asegurarlo.
Nuestra sociedad no puede ni debe permitir que ciertos "iluminados" nos dividan entre nosotros y ellos
; ya sabemos muy bien los argentinos cuáles son las consecuencias de dejarnos ganar por un espíritu partisano.
por Paola Spatola
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2 – De ´El Cronista de Salta´ - 3 de Abril de 2004
Que doscientas mil personas se reúnan para reclamar seguridad es un hecho que entraña diferentes mensajes. El primero de ellos: la sociedad a la que pertenecen, aún no está muerta. El segundo: otra parte de esa sociedad, que dice representar a todos, aún no ha podido quebrar moralmente a sus supuestos representados.
"El ultimátum de los desilusionados
El 1º de Abril Buenos Aires vivió una concentración como la que nadie pudo nunca reunir, ni imaginar, sin dinero ni aparato político. Nadie prometió nada, no hubo choripán ni "ayuda solidaria" ni transporte gratuito para los asistentes. Mas que el sacrificio de ir, de restar tiempo al descanso, los movió la necesidad de mostrar - a quienes corresponde - este símbolo del hartazgo. No existieron distintivos partidarios y las únicas pancartas tenían las fotos de Axel Blumberg o de otros asesinados.
No existió un solo poder que no fuera abucheado. Ni uno solo. Apenas la cordura inquebrantable de Juan Carlos Blumberg, reclamando por la democracia, hizo amainar la rechifla que la mención de poderes o funcionarios suscitaba.
Alguien dijo que Buenos Aires iluminada por las velas parecía Madrid del 12 de Marzo. No era una exageración. No era un muerto contra doscientos. Buenos Aires del 1º de Abril eran miles y miles de asesinados. El doble o el triple que los de Atocha, que los del pozo del Tío Raymundo, que los de Santa Brígida. El doble o el triple de aquella cantidad año tras año... y aquellos no eran pocos.
Cada familia hermanaba la foto de su pérdida a la de Axel Blumberg. Se llamaban María, apuñalada en un cajero automático; Carlos, un "error" policial; Leticia y Joshua (de tres meses) arrojados de un tren. Se llamaban Anahí, violada y degollada. Se llamaban Alberto, muerto a manos de un adolescente. Se llamaban Mariela violada y estrangulada. Se llamaban Martín y un botín de dos pesos. Se llamaban como se llaman los que no murieron, pero volvieron con un dedo o una oreja menos y una multitud de fantasmas que torturan su hoy y su futuro.
Se llamaban Axel. Axel Blumberg.
Todos tenían un futuro por delante y un cúmulo de afectos a su alrededor. Esos afectos eran los que en la noche del primero iluminaban las velas en Buenos Aires. Los que lloraban, rezaban, vociferaban, maldecían, en fin, los que pedían, los que exigían a través de Juan Carlos Blumberg el endurecimiento de las leyes, o al menos el cumplimiento efectivo de las mismas.
Los que repetían una y mil veces que nadie había reclamado por los Derechos Humanos de sus muertos, tal vez porque los habían matado como a perros; tal vez porque quienes los habían torturado a morir, eran precisamente los privilegiados del sistema. Un sistema que contempla todo, menos la existencia de la víctima, de las víctimas.
La víctima no es solo quien muere. Víctimas son sus hijos, sus padres, sus amigos. Víctimas somos todos los que leemos incrédulos la versión del espanto, los que vemos la imagen del terror que nos cambia la vida, que se agiganta en la sombra, la que se sube sobre el eco de nuestros pasos cuando caminamos por una calle poco iluminada, la que nos hace renunciar a pequeñas o grandes cosas que nos pertenecen por derecho propio y que no son otra cosa que vivir.
Ese fue el reclamo de las víctimas. El reclamo por el orden y la seguridad, por el cumplimiento de las leyes y la igualdad ante ellas. El reclamo para que impere la palabra tantas veces bastardeada pero que es la única que nos permite soñar: Libertad.
La gente fue clara, Juan Carlos Blumberg fue claro. Leyes que den seguridad a la gente que vive, ama, trabaja y sueña en un estado de derecho. Cárcel a quien viola la ley, sin impunidad, sin falsas muestras de caridad republicana, sin libertades a costa de la sangre de los buenos ciudadanos. Una policía que proteja a quien tiene que proteger, entrenada y equipada para ello y no una policía de la que el ciudadano no sepa cómo protegerse.
Es de esperar que los legisladores lo comprendan de una vez, que no burlen el mandato de quienes los pusieron en ese lugar. Deberían pensar que de no ser así, de reincidir en la felonía, esas mismas velas pueden transformarse en antorchas.
Es de esperar que los jueces lo comprendan de una vez, que apliquen el rigor de la ley no solo como castigo sino como ejemplo. Que piensen que peor que un delincuente preso es un inocente muerto. De no ser así, burlados quienes piden justicia, tendrán derecho a hacerla por sus propias manos... y entonces, los que no dieron justicia en su momento, podrán ser considerados cómplices.
Es de esperar que este gobierno de minorías lo comprenda de una vez e inicie las verdaderas acciones que demanda la República. Que, en lugar de andar descolgando cuadros y erigiendo monumentos a su propio Alzheimer, prodigue su tiempo en la limpieza de la corrupción policial y en formar y equipar hombres probos que conformen esas fuerzas, porque para eso sí se necesita tiempo y coraje. Que termine de una vez con su autoritarismo declamatorio y depure lo que hay que depurar.
La sociedad exige a los poderes del Estado, en el marco democrático, no solo la restauración de la seguridad y el orden, sino también el rompimiento con el garantismo demagógico.
No responder al reclamo de esta parte sana de la sociedad, que no necesita de palos o piedras para hacerse oír, es defraudar el sistema democrático que los ha encargado de los destinos de la Nación, de cuyo futuro serán responsables absolutos.
Jorge Milia
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3 – Nota de opinión- 26 de marzo del 2004
"Vuelta Al Pasado"
Ya no queda ningún atisbo de dudas sobre la total irracionalidad del energúmeno que por desgracia se desempeña como presidente de los argentinos. No lo guía ni lo impulsa el sentido común ni el deseo de gobernar para todos los habitantes de este bendito país. Es tan evidente para cualquier observador imparcial, que lo que lo motiva es simplemente el odio, el rencor y el deseo de venganza de aquellos que obtuvieron la victoria en la década del setenta.
El objetivo que prioriza en todos sus actos es la revancha y no la unión de los argentinos.
Este sobreviviente de esa triste época ha protagonizado uno de los más tristes y lamentables espectáculos circenses, absolutamente indignos en un primer mandatario.
Ha humillado y vejado públicamente a dos instituciones fundamentales y fundadoras de la Nación. El retiro de los retratos de los Generales Videla y Bignone en el Colegio Militar de la Nación y el acto de posesión (despojo) de la Escuela de Mecánica de la Armada.
Pero en este último hecho el Presidente es además responsable de los delitos que allí se produjeron. El fue el que dispuso la ausencia del personal militar de guardia así como también la reducidísima vigilancia policial. (Cuatro policías y una docena de agentes de Defensa Civil).
Finalizado el acto, una parte de los terroristas de la década del setenta, sus familiares y sus simpatizantes, violentaron los accesos de la ESMA, ingresando a la misma y cometiendo todo tipo de tropelías con un salvajismo pocas veces visto.
Los vándalos destrozaron vidrios, escritorios, bibliotecas, documentación, muebles y hasta baños del edificio principal del nuevo Museo de la Memoria. Saquearon todo lo que podía llevarse: computadoras, teléfonos, faxes, libros, placas de bronce, lámparas, etc. y pintaron leyendas ofensivas para la Armada y a favor de las organizaciones terroristas de esa década, en las paredes de las oficinas y de otros edificios y locales. La chusma descontrolada iba depredando y destrozando todo a su paso en una muestra supina de incultura, violencia y barbarie.
Pero es sabido que las masas son manipuladas. Esto no fue más que el resultado previsible producto de la exacerbación de estas, por la permanente publicidad inducida y desarrollada desde el gobierno y por las lamentables actitudes y el discurso de barricada pronunciado por el Jefe de Estado momentos antes.
Pero lo que es absolutamente imperdonable es el agravio a la Patria por el abominable acto de arriar la bandera nacional para reemplazarla por una bandera roja con la imagen del Che Guevara.
Realmente un viaje por el túnel del tiempo y un regreso a los fantasmas del pasado. Los festejos eran similares y con la misma algarabía que el día en que Cámpora abrió las puertas de las cárceles para liberar a los terroristas y subversivos detenidos.
Afortunadamente la guerra de los setenta fue ganada, porque el objetivo de los terroristas de aquella época era justamente ese, formar una patria socialista al estilo de Cuba.
Estas afrentas no quedarán impunes. Este infortunado acto será uno más para incluir en la lista de torpezas y agravios de este irracional gobierno. Cuando cambie la marea de la opinión pública, con absoluta seguridad, deberán rendir cuentas de sus graves desaciertos ante la historia.
Dr. Alfredo Raúl Weinstabl
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4 – La Nueva Provincia - Bahía Blanca • República Argentina jueves 8 de Abril de 2004
"Para volver al centro de la escena"Partes de:
El gobierno está sometido a un profundo debate interno. La pérdida del centro de la escena por parte de Néstor Kirchner en los últimos días alarmó a su entorno más cerrado y generó un sinnúmero de reuniones en las que se hizo una sola pregunta: ¿cómo recuperar el protagonismo en medio de un clima en el que ha empezado a jugar, por primera vez en estos diez meses, la impresión generalizada de que los golpes de efecto y la pirotecnia verbal pueden servir por algún tiempo, pero no alcanzan, ni mucho menos, para gobernar?
Kirchner volvió a Olivos, tras su último fin de semana en El Calafate, más enojado que de costumbre, perplejo de escuchar y leer en los medios que la luna de miel con la gente había llegado a su fin. Y entre tribulaciones mayores por no poder contrarrestar un dato contundente: el reclamo por la ola de inseguridad protagonizado por cientos de miles de ciudadanos frente al Congreso y en el interior del país estaba esencialmente dirigido a la Casa Rosada, y no sólo, como pretendieron hacer leer sus estrategas, contra Felipe Solá.
Valen algunos indicios. Kirchner prácticamente se encerró en su despacho el lunes. Limpió su agenda de compromisos y llamó sólo a un puñado de hombres para analizar cómo salir del atolladero. Alberto Fernández, Aníbal Fernández y el secretario Legal y Técnico, Carlos Zaninni, fueron de los pocos en trasponer esas puertas en una de las jornadas más tensas y de mayor reflexión que le haya tocado vivir al kirchnerismo desde que llegó al poder.
"Tenemos que recuperar el centro del ring ", fue una de las frases más escuchadas en esos conciliábulos, de los que por supuesto también tomó parte Cristina Fernández, enojadísima con la tapa de algunas revistas de actualidad que reflejaron un estado emocional impensado, hasta hace un puñado de días, en el seno del gobierno.
La caída en el nivel de confianza de la gente, reflejada por primera vez en todos estos meses por la Universidad Torcuato Di Tella, se sumó a otros datos negativos que Kirchner recogió estos días: el aumento de los precios de productos esenciales de la canasta familiar, como el pan, el pollo y la carne, la suba sideral de los productos tradicionales de la Semana Santa, la inacabable pelea entre el ala política del gabinete y Roberto Lavagna por el aumento del gas comprimido, las rencillas abiertas con países amigos (Uruguay y Chile) debido a la crisis energética que el gobierno se empecinó en negar.
El descomunal despliegue ciudadano que provocó Juan Carlos Blumberg y sus críticas a los tres poderes por la inacción, cuando no por la omisión, frente a la gravísima ola de inseguridad, vino a lloverle sobre mojado al mandatario: sus aliados de la centroizquierda empezaron a tironearle la ropa para que se despegue de un hombre y de un movimiento como el que generó, al cual ellos rápidamente emparentaron con la derecha, con la clase media elegante, con los auspiciantes de la mano dura y de la pena de muerte, cuando no directamente con Ruckauf, Rico y Patti.
A los estrategas del kirchnerismo no se les ocurrió jamás considerar --ni siquiera como hipótesis de mínima-- que el fenómeno social de la Plaza de los Dos Congresos haya sido protagonizado por ciudadanos independientes, hartos de la inseguridad, del robo, del secuestro y de la muerte.....
Eugenio Paillet/"La Nueva Provincia"
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5 – Infobae - 8 de abril de 2004
"No existen las causas del delito, sino los causantes"
por José Benegas
Los impulsos de la izquierda opinante sobre el reclamo masivo de la población expresado por Juan Carlos Blumberg, muchas veces cercanos al ridículo y siempre descalificantes, hablan de muchas cosas.
En primer lugar, ese sector ideológico simplemente busca en la falta del reparto de bienes que unos producen el motivo que lleva a los delincuentes a repartirse por sí mismos, a costa de la vida de personas que para ellos no valen mucho, como es el caso de Axel Blumberg.
En segundo lugar, se pone de manifiesto el monopolio que el resto del país le ha concedido a una minoría delirante. Esta minoría sostiene como si fuera una ética dogmática sus preferencias por los criminales, con la misma soltura y origen filosófico y moral con el que siguen llamando idealismo a matar por ideas totalitarias.
Pero hay problemas más de fondo que permiten a los delirantes delirarse y a los cuerdos no tener respuesta ante el delirio.
Los análisis santificadores del delito que oímos a diario parten de la existencia de "causas" del delito que deben ser removidas. Antes de justificar con igualitarismo barato el crimen ni siquiera se toman el trabajo de verificar si los ladrones y asesinos son más ricos o más pobres que las víctimas.
Las bandas que operan como el nuevo proletariado revolucionario para esos analistas, tienen un capital superior a muchas Pyme, contando con camionetas cuatro por cuatro, celulares y varios miles de dólares en armas, mientras que las víctimas, trabajando, no logran en la mayoría de los casos igualar semejante riqueza.
Cabría preguntarse entonces si el resentimiento de este sector ideológico tiene origen tan sólo en la riqueza, o bien si lo que molesta es que sea bien habida con independencia de su monto.
La idea que subyace es que una parte de la sociedad debe mantener a la otra. Como el "ganarás el pan con el sudor de tu frente" fue reemplazado con "ganarás el plan extorsionando al poder", es difícil combatir el delito en una sociedad que acepta vivir bajo estos parámetros.
La relación causa-efecto aplicada como ecuación a pobreza-delito, pertenece en realidad al campo de los objetos inanimados. El hielo se derrite cuando la temperatura excede de cero grado; si se suelta una piedra en el aire caerá al suelo. También puede aplicarse a los hechos involuntarios. Si salgo desabrigado en invierno es posible que me resfríe; el sol afecta la piel.
Ahora bien: toda la teoría de la responsabilidad se basa en la existencia de voluntad. Ahí se rompe el nexo causal. La pobreza no causa delitos sino el delincuente, sea rico o pobre. No es la suegra insoportable la causa de su homicidio en manos del yerno. Ninguna necesidad es causa de ningún delito. La causa es una determinación, una decisión.
Por supuesto que un pobre tiene más motivos para robar que un rico, pero eso no lo convierte en un delincuente, como la fealdad no convierte a nadie en violador potencial.
La necesidad en el crimen existe siempre, salvo que sea el caso de un loco, que por otra parte sería inimputable para cualquier versión civilizada del derecho penal.
Desde que el hombre es hombre hay dos maneras de satisfacer necesidades: una es cooperando en paz con otros hombres, producir, intercambiar y aprender los secretos del medio en que se vive (las verdaderas relaciones causa-efecto). La otra es ser un parásito de los otros, a costa de la vida, la libertad y el patrimonio de los semejantes. En unos casos se le llama "reparto social", en otros "atraco", pero pertenecen a un mismo origen filosófico.
La sociedad de los que quieren vivir del primer modo no exige a los delincuentes que no tengan móviles para robar, matar, secuestrar o violar, sea por dinero o porque están rodeados de gente insoportable o de mujeres irresistibles. La civilización requiere que a pesar de los motivos, que se da por sentado que existen, no se delinca.
Ni siquiera puede comprobarse que en los lugares más pobres del país existan más delincuentes. Sí los hay en los aguantaderos políticos y reservorios de víctimas de la demagogia política, que son los pobres en todo caso utilizados por el poder para sus propósitos, como es el cordón que rodea a la Ciudad de Buenos Aires.
La ciudad de Nueva York tenía un índice de criminalidad mucho mayor que el de Buenos Aires y no precisamente porque fuera más pobre. La inversión de esa relación en la actualidad tampoco tuvo que ver con cuestiones de riqueza o pobreza.
José Benegas
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6 – Publicado en "Harrymagazine"
http://www.harrymagazine.com
"Después de Blumberg:
Los derechos humanos en crioterapia"
por Gabriela Pousa
Es casi una utopía hablar hoy de democracia en Argentina. Desde luego, afirmarlo de manera tan contundente y sin vueltas no es ¿políticamente correcto?. Si bien es cierto el creciente intento por silenciar ciertas voces, aún no hay ningún compilado de incorrecciones capaz de evitar que la verdad se manifieste (sino en los medios tradicionales al menos en el ciberespacio).
Un gobierno democrático no se reduce solamente a una elección popular. El mismísimo Hitler ha sido elegido por una mayoría de alemanes en las urnas y sin embargo, ello no acredita que se denomine democracia al régimen que instauró tras su asunción al gobierno.
Más allá del sufragio hay una vasta sucesión de conductas y acciones inherentes al gobierno democrático. Entre estas: la representación cabal de los legisladores (¿el pueblo no gobierna sino a través de sus representantes?), una adecuada administración pública, el énfasis de la dirigencia en orientar la gestión gubernamental hacia el bien común, la atención de necesidades y prioridades expresadas por la ciudadanía, etc. Es posible que estos requisitos no se hallen empíricamente enumerados en un manual específico pero resultan - o deberían resultar - a esta altura de los acontecimientos, una obviedad.
Sin embargo, todo lo que sucede en materia política hoy, muestra a las claras que nada puede darse por sentado. El grado de ignorancia y necedad de algunos funcionarios no permite al pueblo vivir al margen de lo cotidiano ni distraerse un ápice del ejercicio cívico.
Posiblemente la movilización popular haya surgido a raíz de un determinado hecho y halle como protagonista a la familia Blumberg. No es extraño que la reacción surja gracias a un caso individual por cuánto siempre suele haber un disparador de conciencias que también se potencializa cuando reina el desconcierto y el clima es favorable al hartazgo del pueblo. Los argentinos se hartaron. Y no se trata solamente de la violencia indiscriminada ni de la inseguridad a escalas insospechadas.
La reacción social es resultado de una sumatoria de desatinos. A saber:
* El acto de la ESMA y la actitud ruin de un Presidente descalificando, nada más y nada menos, que a una de las instituciones-madre de la República Argentina. Porque, ¿cómo se ha gestado nuestra historia sino con la ejecución de las Fuerzas Armadas? Fue a través de incesantes luchas, victorias y derrotas que se forjó la Patria. No ha sido poca la sangre derramada ya sea en pro de aplacar fanatismos ciegos, mesianismos vanos o revoluciones que, vendidas como ¿razón de Estado?, buscaban instaurar diversas ideologías favorables a grupúsculos o minorías.
La conquista del poder, la racionalización de su ejercicio, las limitaciones necesarias para afianzar y defender la Patria nos han legado próceres indiscutibles pese a tantos seudo ¿revisionismos? antojados. Próceres que, sin ir más lejos, emergieron de las filas del Ejército. ¿Hubiese sido posible proclamarnos Nación independiente sin que mediase la acción de los militares?
Resulta contradictorio con la democracia y hasta con el concepto de país la absurda persecución que viene realizando el actual mandatario: ya sea con discursos de barricada o con medidas rayanas en la provocación infundada.
* Se armó un frente de batalla con el FMI, los organismos internacionales, los acreedores externos.
* Luego se volvió a denostar impunemente a las Fuerzas Armadas: removieron las cúpulas, se armó el show de los retratos, etc.
* Después vinieron las cuestiones domésticas. Es decir, el ¿conventillo? de un partidismo ya obsoleto en el mundo desarrollado. Los gobernadores en contra del Ejecutivo: una suerte de regreso a ¿unitarios o federales? pero con la decadencia de estos tiempos...
* Un Congreso del Justicialismo para renovar autoridades terminó instaurándose en escena como si fuera trascendente a una etapa donde la gente reclama seguridad, justicia, empleo, en definitiva: vivir con dignidad... Sólo eso.
La omnipotencia como fracaso
Tras los embates a las FFAA, a la Justicia (removiendo jueces que ingresaran en los 90) sobreviene la puja contra las empresas privatizadas por la crisis energética, la falta de gas, etc... Extraña seducción la de Néstor Kirchner para atraer inversiones...
Mientras tanto, sólo parece haber un hombre en el escenario. La Argentina pasó a ser un mero monólogo: pese a tanto elenco dando vuelta, hay un solo recitado.
Es ilógico pensar que un país puede ser administrado como si fuera un feudo pretendiendo ser economista para negociar la deuda, juez para sentenciar opiniones o conductas ajenas, ingeniero para estipular obras hidráulicas, tendido de redes eléctricas, etc...
Este afán del Jefe de Estado por acaparar todas las carteras políticas y ejercer en forma individual todos los ministerios no sólo es un vano desde el punto de vista fáctico sino que tiende a crear un estado de inacción hoy, manifiesto quizá con mayor claridad en el área de seguridad. Por donde se la mire, la omnipotencia de Kirchner es perjudicial.
Nadie puede redactar un plan de seguridad efectivo al tiempo que negocia con acreedores o busca el modo de conservar el poder dentro de un partido. El Presidente tiene cien pájaros volando (o pingüinos, para el caso da lo mismo) pero nada en mano. ¿El que mucho abarca...?
Por otra parte, los ¿logros? en los que se ha sustentado su popularidad (si acaso le damos veracidad a ciertas encuestas) comienzan a hacer agua.
La economía sigue tranquila en aspectos muy rudimentarios en tanto ya se deja ver el alza de precios en productos de consumo diario. El aumento del GNC tan negado por el Jefe de Gabinete y tan proclamado por el Ministro de Economía acarreará un alza real en la cadena de producción como ha sucedido en otras ocasiones.
Se habla de reactivación paradójicamente haciendo mención a dos mercados muy cuestionados: el de la telefonía celular y el de banda ancha de Internet. Nadie niega que haya aumento en la demanda lo grave es que el servicio, en algunos casos, deja mucho que desear. Hoy tras el envío de un e-mail conviene cerciorarse telefónicamente de que haya llegado... ¡Tecnología de este lado del Mundo, bastante extraño...!
Se anunció la subida del precio del azúcar y la canasta de Pascuas da pauta concreta que la casa no está en orden para estas fechas...Amén de lo ya mencionado, se encarecen sustancialmente las deudas de los créditos pesificados.
Todo esto en un marco donde el 50% de la población se halla bajo la línea de pobreza. Está claro que de nada sirve tanta propaganda por los nuevos métodos de obtener índices. Las estadísticas ya no resultan creíbles y aún cuando lo sean no concuerdan con la percepción de la gente. Si la ciudadanía no coincide con la clase dirigente es porque algo falla. No hay coincidencia ni consenso posible en una seudo democracia tan desvencijada.
Como si no fuera poco el clima adverso, la izquierda continúa con un lenguaje en desuso en todo el mundo.
El rencor y la insistencia en crear conspiraciones ¿derechistas? son tan creíble como sostener que el presidente electo de España, Rodríguez Zapatero es un socialista al estilo Kirchner... No hay oposición configurada con una plataforma o base clara en consecuencia sólo se recrean bandos tan efímeros como pasados de moda en actitud y vocabulario. A contramano de la historia no avanzamos...
Ni adentro ni afuera: en ningún lado
En otro orden de cosas, la alianza con Brasil resultó ser lo que se dijo en su momento en otro panorama: una mediática campaña del kirchnerismo por mantener la imagen de un líder fuerte y comprometido. Nada más que eso. Véase que Brasil empieza a negociar su deuda con un mecanismo sustancialmente distinto al argentino y toma distancia a pasos agigantados. Incluso si caen en crisis, ésta dista literalmente de parecerse a la nuestra.
Asimismo, el caos energético totalmente previsible si se hubiese obrado no sólo en lo económico sino también en lo político con cierto criterio desembocará en nuevos conflictos con los países limítrofes. Chile, Uruguay, Brasil ya expresaron su disconformidad con el ¿jueguito? argentino. Los ¿favores? políticos tienen su precio aún cuando Kirchner pretenda desconocerlo. Se está perdiendo cada día más espacio en el plano internacional. Si acaso ya estábamos lejos de Europa, pronto quedaremos también fuera de Latinoamérica.
La ¿unión? con Ricardo Lagos con motivo del aniversario del paso del Cristo Redentor es mero hecho anecdótico, ni siquiera diplomático. Las expresiones ofuscadas con la falta de compromiso de Argentina en materia de comercio exterior hacen eco detrás y delante de la cordillera.
La política que estuvo diagramando el Presidente para el tema Malvinas no ha llegado a buen puerto por el momento. La frase más insólita debe haber sido la que emitiera el día que se conmemoró el aniversario de la reconquista: ¿No hay nada de nacionalidad que se pueda recuperar de rodillas, se recupera con la paz, con amor, con dignidad?. Escuchar eso en boca de quién siembra tempestades por los cuatro puntos cardinales no parece lógico.
Tampoco ha de dar resultado este grado de desinformación de la ciudadanía. No pasa inadvertido el repentino silencio de ciertos periodistas que antes estaban tan embebidos de populismo. La duda que se ha sembrado parece ser: ¿Qué es lo popular? ¿La plaza de los Dos Congresos repleta o la verborragia, el saco abierto y la barricada del jefe de Estado? Algunos se olvidaron la respuesta.
Hace días que nada se sabe de la renegociación de la deuda, también ha desaparecido de escena Castells y aliados (el silencio de los piqueteros se puede traducir en pacto detrás de bambalinas o treguas con el gobierno efímeras y breves en demasía). Lo malo es que volverán como las oscuras golondrinas...
Desde la movilización a la plaza de los Dos Congresos no se ha vuelto a escuchar la demagogia del primer Mandatario ni tampoco ha sido pública, la opinión al respecto de la Primera Dama tan adicta a los micrófonos y a ocupar las primeras planas.
Es entendible el silencio de Duhalde: en gran medida se sabe culpable. El ex presidente si bien, no se expresa públicamente, opera sigilosamente de modo que nada resulte demasiado favorable al gobierno pero tampoco tan nefasto como para tener que salir a justificarlo. Todavía la amnesia no es tanta A él se le debe gran parte de esta ola delictiva. También la pesificación asimétrica y la devaluación de la moneda.
La negligencia en la Argentina tiene antecedentes vastos y ha asentado jurisprudencia...
Si la corte de los 90´ acaso era menemista, nadie puede negar que ahora estamos frente a una kirchnerista. ¿A quién representa Eugenio Zaffaroni? ¿A los 250 mil ciudadanos presentes en la plaza exigiendo seguridad o a la visión restringida del gobierno: garantista, progresista, selectiva y tuerta ante los derechos humanos?
Estas actitudes déspotas en temas trascendentes nos hacen ver que las soluciones no están en manos de esta dirigencia. Pero es lo que hay. Y es cierto que la preservación de la democracia ha de ser el primer y el más férreo de los postulados.
De allí que un Juan Carlos Blumberg surja en escena con tanta fuerza. Más allá de la hidalguía de un hombre hay un escenario que lo favorece. Son muchas las víctimas de la delincuencia. Si la gente reacciona ahora es porque está visto que no hay respuestas. ¿El gobierno trabaja en un plan de seguridad?, dicen los diarios. Un titular semejante debería convocar, ¡no a 250 mil!, sino a la totalidad de los ciudadanos.
Un aspirante al gobierno en los países serios tiene esos planes estructurados y explicitados a los ciudadanos de ante mano. No es retroactiva la vida de Axel Blumberg... ¡Pero cómo prevenir si el ¿estilo K? es improvisado!
En ese contexto el tema de la seguridad pasa a ser una pelota de fútbol que se tiran unos a otros de manera de no quedar demasiado asidos a la responsabilidad intrínseca. Felipe Solá no encuentra siquiera quién ejecute una política preventiva.
Confesó públicamente lo que ya era evidente: del Ejecutivo recibe tan sólo un ¨apoyo condicionado con un exceso de prevención¨ Claro que es cierto que, el apoyo del Gobierno Nacional no garantiza ni la memoria ni siquiera la vida. Hay un elevado empeño por revivir los 70 en detrimento de este "aquí y ahora" que se va regando con muertos.
La pregunta ha responder apuntaría a dilucidar cómo es posible gobernar sin equipo. Béliz, los Fernández, Pampuro, González García todas ellas figuritas repetidas. Menos aún puede estructurarse una política coherente y establecerse políticas articuladas sustentables cuando no hay siquiera pleno encastre dentro del gabinete.
Si tomamos el Gobierno como un tablero de ajedrez sólo veremos un desparramo de piezas desordenadas, puestas a diestra y siniestra sin orden y en consecuencia sin poder establecer una estrategia. La interna en el seno del gabinete no puede ocultarse. El ministro Lavagna estuvo a punto de renunciar la semana pasada. Mientras él aseguraba que era imprescindible la suba de tarifas (firmada hace ya unos cuántos días por el Ejecutivo en franco compromiso con el FMI y otros organismos), Alberto Fernández pregonaba que no habría tal subida.
También se cuestionaba a Gustavo Béliz no tener definido un proyecto anti-delictivo y se le reprochaba a Aníbal Fernández no haber atendido a tiempo el problema de Santiago del Estero. Encima él mismo no ha servido siquiera para distraer a la ciudadanía.
La cuerda entre Lavagna y De Vido está cada vez más tensa: no hay fondos para piqueteros y para obras públicas al mismo tiempo. El Gobierno de las Obras Públicas como mecanismo de reactivación nunca apareció en escena. Sólo se lo anunció diez meses atrás, en un discurso de asunción.
Antes, cuando estaba en juego la segunda vuelta, antes de la renuncia de Carlos Menem, al riojano se le cuestionó todos y cada uno de sus colaboradores. A Kirchner no. Y es que no lo tenía es cierto. Pero más grave aún es que no los tenga todavía. ¿Por qué pensar que constituirá un gabinete eficaz en lo sucesivo, si sólo ha dado muestras de extremo individualismo?
El Ministerio de Seguridad de la provincia no es sino una postal perfecta de lo que acontece en materia política: No hay expertos. La improvisación arroja resultados siniestros y nadie asoma a la superficie. En las últimas horas Néstor Kirchner, los Fernández, todos han desaparecido misteriosamente. Se le acaban los voceros al Gobierno.
Al peronismo, partido en cien mil pedazos, sólo le falta publicar en avisos clasificados su necesidad de dirigentes fuertes. Se perfila Jorge Sobish desde Neuquen aunque las mediciones que se están haciendo del mismo no arrojan buenos resultados. Aún es desconocido para la gran mayoría de los argentinos.
Mauricio Macri no se define, Reutemann conserva el silencio y Daniel Scioli se mantiene en un segundo plano, con perfil necesariamente bajo.
Lo cierto es que hoy día, la dirigencia política corre a contramano del viento. No debe haber nadie más feliz que el Presidente y el gobernador bonaerense con el fin de semana largo y los feriados consecuentes.
Necesitan tiempo... Tiempo que está ahora en manos de la gente. Cuidado porque si el cuarto de hora se pasa después no han de servir ni las firmas, ni las velas ni la plaza..
GABRIELA POUSA, analista política independiente
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